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Trump y el reto que significa la tormenta Harvey

Washington, EU.- Mientras la tormenta tropical Harvey golpeaba a Texas, el presidente Donald Trump respondió inicialmente de manera característica: recurrió a Twitter.

“Gran coordinación entre las agencias en todos los niveles del gobierno. Las lluvias continuas y las inundaciones repentinas están siendo tratadas. Millares rescatados”, tuiteó Trump el domingo por la mañana. En un tuit separado, dijo: “Muchas personas están diciendo que esta es la peor tormenta/huracán que hayan visto jamás. La buena noticia es que tenemos gran talento en el terreno”.

A medida que Harvey continúa amenazando a millones de personas en la costa sureste de Texas con lluvias torrenciales e inundaciones, el gobierno de Trump actuó para mostrar al público que están enfrentando una catastrófica tormenta que podría convertirse en un momento decisivo para su presidencia.

El domingo, cuando el presidente regresó a la Casa Blanca desde Camp David en Maryland, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, anunció que el presidente viajará a Texas el martes, aunque no especificó un lugar ni dio más detalles sobre el viaje.

“Estamos coordinando la logística con los funcionarios estatales y locales, y una vez que los detalles estén finalizados, se los haremos saber”, dijo Sanders. “Seguimos manteniendo a todos los afectados en nuestros pensamientos y oraciones”.

En una serie de tuits antes de salir de Camp David, Trump elogió la forma en que los funcionarios están manejando la tormenta. La Casa Blanca también dio a conocer detalles de una teleconferencia del domingo por la mañana que Trump y el vicepresidente Mike Pence —que cambió sus planes de viaje para permanecer en Washington y hacer un seguimiento de la tormenta— sostuvieron con miembros del gabinete del presidente.

“El presidente Trump continuó enfatizando su expectativa de que todos los departamentos y todas las agencias permanezcan totalmente comprometidos para apoyar a los gobernadores de Texas y Luisiana y su prioridad número uno de salvar vidas”, dijo Sanders en una lectura de la reunión.

Harvey llegó a tierra el viernes entre Port Aransas y Port O’Connor como un huracán de Categoría 4 y golpeó la costa sureste de Texas con vientos de 209 kilómetros por hora. La tormenta ha causado inundaciones catastróficas en el sur y sureste de Texas, y el Servicio Meteorológico Nacional dijo el domingo que la lluvia de Harvey podría llegar a 1.27 metros en algunos lugares, la mayor precipitación jamás registrada en el estado.

El impacto de la tormenta, dijo el domingo el jefe de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), podría sentirse durante mucho tiempo.

“FEMA estará allí por años”, dijo el administrador de la agencia, Brock Long, a Jake Tapper en State of the Union de CNN, y dijo que “este desastre será un acontecimiento histórico”.

PREPARACIÓN PARA UNA RESPUESTA SOSTENIDA

Esa realidad significa que la respuesta del gobierno de Trump a Harvey será una prueba continua.

La lenta respuesta del presidente George W. Bush al huracán Katrina en 2005, enfatizada por sus elogios a su director de la FEMA, Michael Brown, de quien Bush dijo que hizo un increíble trabajo, fue un momento decisivo para él y dio un duro golpe que su presidencia ya dañada por la guerra en Irak, del cual nunca se recuperó. En 2012, la supertormenta Sandy golpeó las costas de Nueva Jersey una semana antes de las elecciones de noviembre, y tanto el entonces presidente Barack Obama como el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie recibieron aplausos por su respuesta a la tormenta.

Manejar hábilmente la respuesta al huracán y su impacto podría darle al gobierno de Trump la oportunidad de arrebatar de vuelta ciclos de noticias que han estado dominados por la reacción a los comentarios del presidente a raíz de los mortales enfrentamientos en Charlottesville, Virginia, y a las divisiones entre la Casa Blanca y los republicanos en el Capitolio, incluyendo al líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell, al senador Bob Corker y al senador Jeff Flake de Arizona.

El viernes por la noche, mientras Harvey avanzaba hacia Texas, la Casa Blanca alimentó una nueva controversia cuando Trump perdonó a Joe Arpaio, el polémico exalguacil de Arizona declarado culpable de desacato criminal. En el primer perdón de su presidencia, Trump no siguió la práctica de sus predecesores de consultar con abogados del Departamento de Justicia antes de anunciar su decisión, una medida que atrajo críticas de grupos de derechos civiles y demócratas, así como ambos senadores republicanos de Arizona, Flake y el senador John McCain.

El sábado, The Washington Post informó que Trump había pedido al Fiscal General Jeff Sessions detener el caso criminal contra Arpaio a principios de este año.

Tom Bossert, asesor de seguridad de Trump, le dijo a George Stephanopoulos de ABC el domingo que había habido “una cobertura desproporcionada acerca de ello” y que él estaba enfocado en las personas afectadas por Harvey.

Durante todo el fin de semana, quedó claro que el gobierno estaba trabajando para demostrar su respuesta agresiva.

Esos esfuerzos comenzaron el viernes, cuando Bossert informó a los periodistas en la Casa Blanca antes de la salida de Trump a Camp David. Mientras explicaba los preparativos del gobierno federal para manejar la historia, Bossert expresó su confianza en la capacidad del gobierno para responder a las tormentas.

UN ENFOQUE NO SOLO EN HARVEY

Después de perdonar a Arpaio la noche del viernes, Trump enfocó sus tuits del fin de semana en Harvey; pero no exclusivamente en ello.

Comenzó el domingo por la mañana con un tuit que respaldaba un libro de David Clarke, el alguacil del condado de Milwaukee que apoya a Trump, y otro provocando a la senadora de Missouri, Claire McCaskill, antes de su planeado viaje el miércoles a Springfield, Missouri. También tuiteó sobre el TLCAN y el muro que quiere construir en la frontera con México.

“Como México es una de las naciones más criminales del mundo, debemos tener EL MURO, México pagará a través de reembolso/otro”, dijo el presidente.

La respuesta de Trump a la tormenta será observada de cerca en Washington y en todo el país debido tanto a su falta de experiencia de gobierno como a la incapacidad que ha demostrado hasta ahora para aprovechar la oportunidad de unir al país en momentos de crisis.

La Casa Blanca todavía está lidiando con las consecuencias de la respuesta de Trump después de los sangrientos enfrentamientos en Charlottesville que dejaron una mujer muerta. El presidente ha sido criticado tanto dentro como fuera de su partido por su respuesta, en la cual culpó de los disturbios a “muchas partes”.

Sanders dijo el domingo que Trump viajará a Texas el martes, aunque no está claro en qué parte del estado estará y qué implicará el viaje. El propio presidente, a principios de ese día, tuiteó que planeaba hacer ese viaje “tan pronto como ese viaje pueda hacerse sin interrupción”. El enfoque, añadió, “debe ser la vida y la seguridad”.

Al preguntársele el domingo anterior si una visita presidencial a Texas tenía sentido ahora, el gobernador de Texas, Greg Abbott, un republicano, dijo a ABC que “depende”, debido al hecho de que el impacto de la tormenta es muy impredecible.

“Como ustedes saben, tuvimos un golpe de huracán alrededor del área de Corpus Christi que ahora se está moviendo hacia el noreste, y está más cerca del área de Houston. Y depende de a dónde vaya”, dijo Abbott. “Ya estamos, por ejemplo, realizando el proceso de limpieza en Corpus Christi. Si el presidente fuera a visitarlo, no impediría ningún esfuerzo”.

“Solo tendremos que esperar y ver hacia dónde va la tormenta, entendiendo que toda esta tormenta ha sido muy impredecible en su movimiento”, agregó. Y no podría decirte ahora mismo dónde estará en dos días.

Fuente: www.expansion.mx