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El primer año del nuevo gobierno, con bajo crecimiento

Ciudad de México.- El primer año de la próxima administración, independientemente del partido ganador, la economía mexicana puede desacelerarse en vista de menores ritmos de inversión y un gasto público que se puede congelar derivado de los cambios administrativos, advirtieron analistas.

“Los primeros años de gobierno se crece poco o hay una desaceleración, lo vimos con Vicente Fox, Calderón, Peña Nieto. La situación obedece a dos factores; la desaceleración de la inversión por la incertidumbre electoral, que no depende de partidos participantes, además de la falta de gasto público”, comentó Gabriel Casillas, director general adjunto de Análisis Económico en Grupo Financiero Banorte.

En 2001, el primer año de la administración de Vicente Fox, la economía mexicana cayó 0.6%. En 2007, el primer año con Felipe Calderón, la economía creció 3.2%, un menor ritmo al reportado en 2000, cuando fue de 4.9%, refieren cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Con Enrique Peña Nieto, el panorama no fue diferente, en 2013 el crecimiento del PIB fue de 1.3%, cuando el crecimiento en 2012 fue de 4%.

Lo que pase en 2019, no sólo sería producto de las primeras acciones que tome la siguiente administración, también reflejarían temas que se arrastrará de esta administración y el panorama externo.

“La inversión y la incertidumbre no son amigos, desde el año pasado la inversión ha estado contenida por la incógnita sobre el futuro de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)”, expresó Alejandro Saldaña, analista económico de Ve por Más.

El año pasado la inversión fija bruta, que refleja la compra de insumos y activos para la producción, como maquinaria y equipo, además de la construcción pública y privada, cerró con una caída de 1.5% real anual acumulada, la más profunda desde hace cuatro años.

Además de la incertidumbre por el TLCAN, la baja en la inversión obedece a recortes al gasto público que ha aplicado el actual gobierno para enfrentar choques externos y volatilidad en el tipo de cambio.

En 2017, la inversión en obra pública cayó 26.3%, la mayor caída de los últimos diez años.

A lo anterior se suma el hecho que cuando hay cambios en los equipos de las personas que manejan el gasto público pasa un tiempo para que conozcan el mecanismo para el gasto, por lo que en ocasiones éste disminuye, explicao Casillas.

“Si combinas la desaceleración de la inversión por la incertidumbre electoral, y le sumas la falta de gasto público, sí se te desacelera la economía en el primer año”, apuntó el ejecutivo de Banorte, pero advirtió que no significa que caiga en recesión.

Cabe destacar que en los precriterios económicos para el diseño del presupuesto de 2019, la administración actual ya contempla un recorte por 12,000 millones de pesos. No obstante, prevé un crecimiento para la economía el siguiente año de entre 2.5 y 3.5%, cuando para este 2018 se estima en un rango de 2 y 3%.

Fuente: www.expansion.mx